El octavo día del mes de Rabi’ al-Awwal del año 260 de la hégira conmemora el martirio del Imam Hasan Askari (P). Este día, marcado por luto y tristeza, es recordado por las comunidades shiítas. [1] [2]
Historia del martirio del Imam Hasan al-Askari
El califa abasí al-Mu'tamid, preocupado por la creciente popularidad y el respeto que despertaba el Imam Hasan al-Askari (P) entre la gente, y pese a las severas restricciones impuestas, vio que la influencia del Imam no solo reducía, sino que aumentaba cada día. Ante esta situación, la preocupación del califa se transformó en pánico, llevándolo a planear el asesinato del Imam. La conspiración, urdida con secretismo, culminó con el envenenamiento del Imam Askari (P). Días antes de su martirio, y en un intento de humillación, el califa convocó al Imam ante su presencia. Al-Mu'tamid, visiblemente molesto por el reconocimiento público que el Imam al-Askari (P) recibía, intentó envenenarlo en esa misma reunión, administrándole un veneno mortal. [72]
Tras ingerir el veneno, el cuerpo del Imam (P) se debilitó y cayó presa de una intensa enfermedad, sumido en un dolor atroz.
El califa, temeroso de las consecuencias, designó a cinco de sus cortesanos más cercanos para vigilar la casa del Imam (P) y controlar todos los movimientos. Además, ordenó a los médicos que informaran sobre su estado de salud dos veces al día. Al segundo día, la salud del Imam (P) había empeorado. Mu'tamid envió al juez de Samarra a la casa del Imam (P), acompañado de diez testigos, con la instrucción de certificar que su muerte había sido por causas naturales.
En la noche de su partida, el Imam al-Askari (P), buscando resguardarse de la vigilancia gubernamental, se recluyó en una habitación. Desde allí, redactó numerosas cartas dirigidas a importantes figuras shiítas, que fueron enviadas a través de un mensajero de confianza.[73] El Imam se debilitaba, y la esperanza de los médicos se desvanecía. La sombra del martirio se cernía sobre él. En sus últimos instantes, su lengua, consagrada a la oración, no cesaba de invocar y alabar a Dios. Sus labios benditos susurraban versos del Sagrado Corán. Finalmente, volviéndose hacia la Qibla, su alma pura ascendió a la presencia divina.
Este trágico evento ocurrió un día viernes 8 de Rabi' al-Awwal del año 260 de la Hégira, poco después de la oración de la mañana.
La noticia del martirio del Imam se extendió como un trueno por Samarra. El dolor se apoderó de la ciudad, y una multitud de musulmanes se precipitó a su hogar. Las lágrimas brotaban de todos los ojos, y los lamentos resonaban en las calles. Samarra, en toda su historia, jamás había presenciado un funeral semejante. Olas de personas, de diversas clases, tendencias y creencias, se unieron en el duelo. Todos recordaban y alababan las virtudes, cualidades y características del gran Imam Hasan al-Askari (P). La pérdida era inmensa, un daño irreparable para la comunidad musulmana.[74]
Una vez preparado el cuerpo del Imam (P) para el entierro, el califa comisionó a su hermano Abu Isa para dirigir la oración fúnebre. Mientras tanto, Ya'far, hermano del Imam (P), se situaba a la puerta, aguardando su turno para realizar la plegaria. En ese momento, el Imam Mahdi (P), con tan solo cinco años de edad, emergió, se adelantó y se dirigió a su tío: "Tío, hazte a un lado, yo soy más digno de orar por el cuerpo de mi padre". [75]
Según las narraciones, el Imam al-Askari (P) se enfermó el primero de Rabi' al-Awwal del año 260 de la Hégira, envenenado por orden del califa abasí al-Mu'tamid, y alcanzó el martirio el octavo día del mismo mes. Esta fecha marca el inicio del Imamato del Imam Mahdi (P).
Enseñanzas de la escuela del Imam Hasan al-Askari (P)
Las narraciones islámicas destacan a los Imames Infalibles (P) como modelos de moralidad. Un análisis de la vida de estos líderes y sus virtuosos compañeros revela su noble estilo de vida y sus virtudes. [3]
Los hadices éticos, especialmente aquellos relacionados con el Código de Conducta, son una fuente importante de enseñanzas de los Imames Infalibles (P). Estos hadices cubren una amplia gama de temas sociales, como visitar a los enfermos, participar en funerales, felicitar por nacimientos y matrimonios, fortalecer los lazos familiares, respetar a los vecinos y ayudar a los compañeros de viaje. Al adherirse a estos principios, se fortalecen los lazos sociales y se proyecta una imagen positiva del Islam, potencialmente atrayendo a no musulmanes. [4]
Seguir la escuela de los Imames (P) es, en esencia, seguir la sunna del Profeta y obedecer a Dios. [5] En este contexto, el Imam Hasan al-‘Askari (P) afirmó: “Nuestros shiítas son aquellos que siguen nuestra conducta y obedecen nuestros mandatos. Aquellos que nos desobedecen, descuidando lo obligatorio, no son considerados entre nuestros shiítas.”[6]
Esta importante narración resalta la necesidad de estudiar y aprender de la conducta de los Imames Infalibles (P). [7]
El Código de Conducta en el Corán y los Hadices
El Sagrado Corán transformó la vida social de los musulmanes. Al presentar una nueva vida basada en la fe y los principios humanos, el Corán estableció leyes para los aspectos sociales, abarcando política, economía, moralidad e incluso las costumbres familiares, para que los musulmanes las siguieran. [8]
Además de temas fundamentales, el Corán aborda las costumbres sociales islámicas, como los saludos, los protocolos para las reu n i o nes, las normas al hablar con el Profeta y las tradiciones en las mezquitas, incluyendo los derechos de los demás orantes. Esto demuestra la importancia que el Corán otorga a todos los aspectos de la vida, enfatizando la necesidad de códigos de conducta en las sociedades humanas. [9]
En los libros de hadices, se encuentran cientos de narraciones del Profeta (P) y de los Imames infalibles (P) sobre códigos de conducta. Estas narraciones son tan abundantes que el Sheij Hurr ‘Amili las recopiló en el tomo 8 de su libro “Wasa’il al-Shi’a”, en 166 capítulos. Las particularidades de estas tradiciones revelan la minuciosidad y rigor del Islam en este ámbito. [11]
Estas narraciones ofrecen consejos prácticos a los creyentes sobre su comportamiento, incluyendo cómo sentarse, hablar, sonreír, bromear, escribir y mirar a los amigos, proporcionando instrucciones detalladas en cada área. [12]
Las costumbres sociales del Islam provienen de la rica cultura islámica [13], entendiendo "cultura" no solo como "programas educativos", sino en su sentido amplio, que abarca todos los campos del pensamiento y la creencia de los grupos sociales. [14]
Para implementar esta cultura en la sociedad, se requiere una transformación social significativa a través de planes amplios. Esto implica desechar los pensamientos, hábitos y tradiciones de las culturas occidentales, que han permeado las sociedades islámicas de diversas maneras. [15] En otras palabras, para avanzar en el progreso social islámico y lograr una transformación, es esencial un cambio de mentalidad, eliminando la contaminación cultural que Occidente ha introducido en diversas sociedades a lo largo de siglos, utilizando diversos medios. [16]
La necesidad de transformar los hábitos perjudiciales en las relaciones interpersonales
Definir la sociedad de manera sencilla implica entenderla como un entramado de individuos interconectados. En esencia, la sociedad se compone de personas que comparten similitudes en sus pensamientos, tradiciones y hábitos, construyendo una vida en común. [17] La cultura de cada sociedad se manifiesta en sus prácticas éticas y en la forma en que sus miembros se comportan en espacios públicos y comerciales. [18]
Los hábitos y costumbres cotidianas son capacidades inherentes al ser humano, facilitando numerosas acciones y tareas. Por ejemplo, el hombre se acostumbra a actividades diarias como hablar, caminar o vivir bajo ciertas condiciones. [19]
Sin embargo, la adopción de hábitos negativos puede llevar a una adicción perniciosa, dificultando su abandono. De manera similar, la costumbre de cometer pecados dificulta la abstención de ellos, especialmente aquellos que se originan en el pensamiento, como las tentaciones, las dudas y la suspicacia. Por lo tanto, es crucial erradicar los pecados antes de que se arraiguen como hábitos. El Imam Hasan ‘Askari lo resumió en un hadiz: “Abandonar un hábito es tan difícil como lograr un milagro.” [20]
En consecuencia, el creyente debe esforzarse por abandonar las malas acciones antes de que se conviertan en hábitos. [21] Esto implica reemplazar los hábitos perjudiciales con una serie de acciones positivas. [22]
Surge entonces la pregunta: ¿cómo podemos liberar a la comunidad de los malos hábitos, especialmente en sus comportamientos e interacciones sociales? [23]
Para responder, es esencial, en primer lugar, comunicar las consecuencias negativas de los malos hábitos de diversas maneras. En segundo lugar, es crucial animar a las personas a reflexionar sobre los efectos perjudiciales de estos hábitos. [24]
Además, es necesario revitalizar la cosmovisión islámica en las comunidades, fomentando la conciencia de la constante observación divina. Dios escucha y ve todo, incluso lo que ocurre en nuestros pensamientos: “Él conoce la traición de los ojos y lo que ocultan los pechos.” [25]
Cada palabra y acción se registra, y somos responsables de todas nuestras acciones, juicios y creencias. [26] [27]
El buen comportamiento con los demás
El buen comportamiento, en su esencia, implica tratar a los demás con una actitud positiva, expresada a través de una cara amable y un lenguaje suave, adornado con sonrisas y palabras de afecto. [28] Contrariamente, el mal comportamiento se manifiesta en palabras amargas, duras y secas, desprovistas de bondad y afecto, lo cual conduce al odio y a la ruptura de los lazos sociales. [29] En otras palabras, el buen comportamiento es la base de la conexión social, mientras que el mal comportamiento genera odio y separación. [30] Por consiguiente, la moral de un creyente se refleja en su buen trato hacia su esposa, hijos, vecinos, amigos e incluso enemigos, priorizando la práctica del bien y la prohibición del mal en lugar del conflicto. [31]
En el libro Bihar al-Anwar, se narra un hadiz del Imam Hasan ‘Askari (P), quien, durante su exilio, afirmó: "La persona que integra la piedad en su carácter, el perdón en su naturaleza y la paciencia en su hábito, verá aumentar sus amigos y triunfará sobre sus enemigos". [32], [33] Al reflexionar sobre este discurso del Imam (P), comprendemos que uno de los efectos del buen comportamiento en este mundo es atraer los corazones de los demás y forjar amistades. [34]
Además, el buen comportamiento puede incrementar las oportunidades económicas, ya que profesionales como comerciantes, trabajadores y médicos, entre otros, dependen de la confianza de sus clientes para prosperar, y el buen trato es un factor clave para ganársela. Es evidente que los clientes suelen preferir a vendedores amables frente a aquellos con una actitud negativa. [35]
En las narraciones islámicas, la recompensa para quienes demuestran buen carácter se equipara a la de aquellos que luchan en el camino de Dios. Esto se debe a que, mientras los guerreros luchan por la grandeza del Islam, aquellos con buen comportamiento atraen corazones hacia la fe islámica y los musulmanes. [36]
En resumen, aquellos con buen carácter son amados por Dios y por la gente, y alcanzan el éxito tanto en la vida personal como en la social. [37] No obstante, los creyentes deben distinguir entre el buen comportamiento genuino y la adulación que se utiliza únicamente para agradar a otros. [38]
Cariño y comportamiento modesto con las personas
Uno de los temas más enfatizados en las narraciones del Profeta y de los Imames es la importancia del cariño y la modestia en el trato con los demás. [39] La humildad y la modestia conllevan múltiples bendiciones divinas. [10] Al respecto, el Imam Hasan al ‘Askari (P) dijo: “La humildad es una bendición que no provoca la envidia de los demás.” [40] [41]
El Imam Hasan al-‘Askari destaca los pilares de la ética islámica: humildad, amabilidad, tolerancia y paciencia, y exhorta a sus seguidores a expresar amor y misericordia a los demás. [42] [43] En relación con esta afirmación del Imam (P), es importante entender que las bendiciones y posesiones de una persona a menudo despiertan la envidia, lo cual puede generar serios problemas. Sin embargo, la humildad es una bendición que no suscita envidia, ya que nadie envidia a otro por ser modesto y humilde. [44]
Es claro que el fomento de la conducta comunitaria, la cooperación y la empatía entre las personas solo es posible si ningún grupo social se considera superior a los demás. [45] Por otro lado, es fundamental comprender que la raíz principal de la violación de los derechos individuales es el egoísmo y la arrogancia. [46] Indudablemente, aquellos dominados por el orgullo, que no se someten a Dios, ni son modestos con la gente, ni siguen las enseñanzas del Profeta (P) y de los Imames (P), se desvían del camino correcto. [48]
Simpatía con las personas que sufren un problema o una calamidad
La interacción social efectiva requiere el uso adecuado de las capacidades físicas y mentales de los individuos, así como la armonía y la empatía entre los corazones. [49] En términos de principios sociales, los seres humanos interactúan con aquellos que están tristes a través de la simpatía. [50] Uno de los pilares del estilo de vida islámico es la empatía hacia los demás en momentos de dificultad. Por ello, el Islam recomienda consolar a los familiares del difunto. La persona que ha perdido a un ser querido, al recibir el consuelo de otros creyentes, experimenta una disminución de su dolor y tristeza, lo cual se enfatiza en las narraciones islámicas. [51]
En este contexto, el Imam Hasan ‘Askari (P) dice en un Hadiz: "Expresar alegría frente a una persona triste es un acto descortés". [52] [53]
Sin duda, la interacción social exige comprender los problemas de los demás, los cuales pueden ser personales o sociales. Los problemas sociales a menudo requieren la colaboración de otros para ser resueltos. A veces, las personas enfrentan dificultades que se alivian con la empatía; un enfermo puede necesitar la visita de un amigo para superar la depresión; o una persona puede tener conflictos con su familia, vecinos o hijos, y necesitar la mediación de alguien para resolverlos. [54]
Por lo tanto, los creyentes deben esforzarse por consolar y aliviar el dolor de sus hermanos y familiares con palabras amables y simpatía. [55] Además, deben evitar expresar alegría frente a alguien que está sufriendo. Por ejemplo, en presencia de alguien que ha perdido a un ser querido, no se debe mostrar alegría ni hablar de temas triviales. [56]
Modestia en el humor: La perspectiva islámica
Las narraciones islámicas y las enseñanzas éticas del Islam abordan el humor y sus límites con detalle. En resumen, desde la perspectiva islámica, el humor moderado y libre de pecado no está prohibido y puede ser incluso encomiable en ciertas circunstancias. Sin embargo, la exageración o la inclusión de actos pecaminosos en el humor se consideran vicios y faltas morales. Por ejemplo, justificar una mentira con la excusa de una broma es inaceptable, ya que los hadices establecen que el pecado, especialmente la mentira, conlleva las mismas consecuencias independientemente de la intención humorística. [57]
El Imam al-Askari (P), en una narración dirigida a Ibn Shu’ba Harani, aconseja: "No plantees dudas, ya que esto arruina tu carácter, y no bromees (mucho), ya que esto hace que las personas sean groseras contigo”. [58], [59]
Uno de los efectos negativos del humor excesivo es la pérdida de respeto mutuo y la disminución de la vergüenza entre las personas. [60] El humor fuera de control puede dañar la reputación personal y, en algunos casos, generar enemistad, llegando incluso a provocar conflictos graves. [61]
Por otro lado, el humor moderado, que busca alegrar el corazón de un creyente, aliviar su cansancio y dolor, es deseable y encomiable en el Islam, siempre y cuando no implique pecado ni viole los derechos de otros (por ejemplo, no burlarse de nadie). [63]
Es importante destacar la complejidad del humor, ya que a veces se expresan asuntos serios de forma indirecta a través de él. [64] En ocasiones, el humor se utiliza para vengarse o socavar la dignidad de otros. [65] Algunos chistes y estilos de habla, aunque parezcan humorísticos, pueden dañar la personalidad y la reputación de individuos o grupos. [66] Tales chistes no solo no son encomiables, sino que pueden ser considerados pecados graves ante Dios. [67]
Aquellos que buscan la complacencia divina deben ser moderados en su humor, evitando tanto la supresión total como la exageración. La supresión total llevaría a la sequedad y amargura, mientras que la exageración conduciría a pecados y faltas. A menudo, se observa que personas aparentemente religiosas utilizan el humor en sus reu n i o nes, contando chistes o narrando anécdotas que socavan la dignidad de otros musulmanes o se burlan de ellos. Este tipo de humor está definitivamente prohibido en el Islam. Incluso el humor que no contiene pecado, cuando se exagera, tiene efectos negativos en el carácter de la persona. [68]
Observaciones Finales
El valor de una sociedad está intrínsecamente ligado al comportamiento y los códigos de conducta de sus individuos. Una sociedad que se rige por virtudes morales preservará su valor y solidez, mientras que una sociedad afectada por vicios morales y malos hábitos de comportamiento inevitablemente perderá su valor y comenzará su declive moral. [69] [70]
El hombre, al purificar su corazón de todo excepto Allah, solo Lo ve, Lo ama y se somete a Su voluntad. En este estado, su fe se manifiesta en sus acciones, palabras y conducta, reflejando la imagen de Dios en su vida y en la sociedad, como se describe en la aleya: “Tinte de Dios. ¿Quién es mejor que Dios tintando?”. [71]
Notas
[1] Mafatih Nowin, página 613.
[2] Ibíd. 614.
[3] Ética Islámica en el Corán; 1; p. 39.
[4] Discurso del Gran Ayatullah Makarem Shirazi; Lección de jurisprudencia; Mezquita de Azam Qom; 9/9/1394.
[5] Tafsir Nemune; J 19; P. 514.
[6] Bihar al-Anwar, tomo 65, página 162.
[7] Meshkat Hedayat, página 44.
[8] Respuestas a preguntas religiosas, página 528.
[9] Tafsir Nemune, tomo 23, p. 444.
[10] Ibíd.
[11] Ibíd, p. 445.
[12] Ibíd.
[13] Selección de Tafsir Nemune, tomo 3, página 287.
[14] Los secretos del atraso del este, p. 160.
[15] Ibíd.
[16] Ibíd.
[17] El creador del mundo, p. 26.
[18] Anwar Hedayat, Una colección de lecciones éticas, página 259.
[19] Ciento cincuenta lecciones para la vida (farsi), pág. 105.
[20] Bihar al-Anwar, 17, p. 217.
[21] Ciento cincuenta lecciones para la vida (farsi), pág. 105.
[22] Respondiendo preguntas religiosas, p. 355.
[23] Anwar Hedayat, Una colección de lecciones éticas, página 467.
[24] Ibíd.
[25] Surah al-Qafir, verso 19.
[26] Anwar Hedayat, Una colección de lecciones éticas, página 468.
[27] Ibíd.
[28] Ética Islámica en el Corán, tomo 3, página 135.
[29] Ibíd.
[30] Ibíd, p. 137.
[31] Meshkat Hedayat, página 58.
[32] Bihar al-Anwar, tomo 75, página 379.
[33] Mensaje del Imam Amir al-Mu'minin (P); 13; p. 160.
[34] Ética Islámica en el Corán, tomo 3, página 148.
[35] Ibíd.
[36] Ibíd, p. 149.
[37] Ibíd.
[38] El mensaje del Imam Amir al-Mu'minin (P); 13; p. 160.
[39] Tafsir Nemune, tomo 17, p. 59.
[40] Tuhaf al-’Uqul, p. 363.
[41] Ética Islámica en el Corán; 2; p. 74.
[42] El mensaje del Imam al-Mu'minin (P), tomo 10, p. 248.
[43] Juramentos del Corán, página 361.
[44] Ética Islámica en el Corán; 2; p. 74.
[45] Ibíd, p. 75.
[46] Tafsir Nemune; tomo 3; p. 384.
[47] Ibíd; tomo 25; p. 429.
[48] Ibíd, p.430.
[49] Mensaje del Corán; 2; p. 455.
[50] El Islam de un vistazo, p. 76.
[51] Mafatih Nowin, página 1193.
[52] Bihar al-Anwar; tomo 78; p. 374.
[53] Discurso del Gran Ayatullah Makarem Shirazi; Lección de jurisprudencia; Mezquita de Azam Qom; 9/9/1394.
[54] Meshkat Hedayat, página 145.
[55] Mensaje del Imam Amir al-Mu'minin (P), tomo 14, página 845.
[56] Ciento cincuenta lecciones para la vida (farsi), pág. 137.
[57] Ética Islámica en el Corán; tomo 3; p. 167.
[58] Tuhaf al-’Uqul, p. 486.
[59] El mensaje del Imam Amir al-Mu'minin (P); 15; p. 25.
[60] Anwar Hedayat, Una colección de lecciones éticas, página 421.
[61] Ética Islámica en el Corán, tomo3; p. 169.
[62] Ibíd.
[63] Ibíd, p. 170.
[64] Ibíd, p. 169.
[65] Ibíd, p. 170.
[66] Ibíd.
[67] Ibíd.
[68] Ibíd.
[69] Ética islámica en Nahy al-Balaqah; tomo 1; p. 77.
[70] Ibíd; p. 102.
[71] El Mensaje del Corán; 4, página 584.
[72] Al-Irshad, Mufid, p. 383 (citado de: Hayat al-Imam al-Askari (P)).
[73] Kamal al-Din wa Tamam al-Nima, Saduq, vol. 2, pp. 473-474; Bihar al-Anwar, Maylisi, vol. 50, pp. 327-329; al-Kafi, Kulayni, vol. 1, p. 505
[74] Hayat al-Imam al-Askari (P).
[75] Kamal al-Din wa Tamam al-Nima, Saduq, vol. 2, p. 475